Iglesia Santa María de las Flores

ARQUITECTURA:

Parece que en un principio se crearon en la villa dos parroquias, una dedicada a San Salvador y otra Santa María, y en el siglo XIV las presenta la documentación como parroquias unidas. La iglesia actual es, dominantemente, en su arquitectura, de principios del siglo XVI. Es esta obra de sumo interés para la historia de la arquitectura religiosa de nuestra provincia, ya que resulta una conjunción de dos estilos distintos. Es una iglesia, al modo arcaico, de arcos transversales, de las muchas que se dan en los pueblos de nuestra sierra, y que Nieto Cumplido localiza en los caminos de la Mesta, pero, con la particularidad de que es más moderna y está labrada en un entorno Gótico, apuntando al Renacimiento. Los arcos transversales o perpiaños, son bastante apuntados y su perfil es el de arcos doblados, con la arista del intradós biselada, como muchos de las iglesias cordobesas de la Reconquista. Estos arcos son de piedra arenisca del lugar, cuatro en total, apean sobre pilares interiores con molduras del Gótico, final, y tienen una gran luz, (cerca de diez metros). Lo de las molduras pudiera ser una reforma posterior de algo ya hecho, pero nos inclinamos a creer que arcos y pilares son de un mismo momento, principios del XVI, pero siguiendo un modelo anterior, que le da una estampa de mayor arcaísmo. Por algunos sitios se ven pilares exteriores, no muy grandes, englobados entre la capilla.

La nave mide 25 x 11.5 m. Tiene cinco tramos, de los que el de la cabecera es de mayor anchura. Se trata, por tanto, de un ábside cuadrado sin diferenciar del resto de la iglesia. El testero de cabecera es plano y liso, excepto en el centro, donde se resalta un gran arco carpenal, rodeado de molduras del gótico final. En esta misma pared, en el lado de la Epístola, quedan aún los arranques de las jambas de una puerta, labrados en el mismo estilo, y en el lado del Evangelio existe parte de un hueco más pequeño, cuyas jambas tienen molduras y cardinas también góticas. La entrada a la actual capilla de la Purísima conserva un arco escarzano, del estilo dominante en la iglesia.

El presbiterio está hoy muy modificado, pero conserva su excesiva altura, cosa que se da en algunos lugares de la sierra, como en Ntra. Sra. del Castillo de Añora.

Anterior a esta iglesia hubo otra de carácter más gótico, que algunos creían que era una mezquita o, incluso, una iglesia mozárabe. En 1974 se ha llevado a efecto una restauración y se ha descubierto toda la construcción  antigua, que estaba convertida en sacristía y dependencias por medio de tabiques. Se trata del resto de una iglesia de tres naves, perpendicular a la actual, y que seguramente fue cortada en parte de su longitud para edificar la nueva. Este espacio mide 10 ms. de ancho por 8,70 de largo y está orientado de noreste a sureste. Tiene, como hemos dicho, tres naves, y de cada una quedan dos arcos bastante apuntados, de ladrillo, con la rosca bastante ancha y sin matar las aristas. Estas danzas de arcos parten de un muro foral, que debía ser el de los pies, y arrancan de unos pilares sin estilo definido, luego apean sobre columnas de acarro, una árabe y otra, tal vez, romana, al parecer cortadas por abajo. Algunos cimacios sirven de basas, y uno de capitel. Una de estas columnas remata en un capitel corintio romano, al que se le ha retallado la parte superior, labrándole, toscamente en cada una de las cuatro caras, una figura de forma mitral, que no hemos identificado. La cubierta moderna es de madera como seguramente lo fue la primitiva.

Aunque se habla de tres puertas triangulares solo se conserva la principal, sin que haya restos de otras. Esta portada también pertenece al gótico flamígero en sus últimos momentos, y con características muy similares a las de alguna obra de Hernán Ruiz I, aunque también se le atribuye a su padre Gonzalo Rodríguez. La portada es de piedra del lugar, tiene un hueco mixtilíneo con dintel recto y curvas en los ángulos, todo él rodeado de molduras, que lo ciñen por arriba y por los lados, cortándose en la parte superior y formando macolla en las molduras verticales. Cobijando a este conjunto, un arco conopial sin más decoración que las molduras que lo forman, a las que se adosan unos fustes torsos rematados en pináculos floridos. En lo alto del frontis hay un rosetón gótico de mediano diámetro.

La torre es bastante simple y consta de un alto fuste prismático liso, coronado por una saliente cornisa. Sobre él se eleva el cuerpo de campanas, cuadrado, con un vano de medio punto en cada frente flanqueado por sencillas pilastras toscanas. Como remate tiene la torre una cupulita asentada sobre basamento octogonal. Una lápida en la cara de fachada dice: “Se hizo esta torre siendo obispo de Córdoba don Baltasar de Yusta y Navarro, por el maestro Juan López Cardera. Año de 1781”.

El conjunto de esta parroquia ha sido declarado monumento Histórico Artístico por resolución de la Dirección General de Bellas Artes de fecha siete de enero de 1982.

ESCULTURA:

Crucifijo. Madera tallada y policromada. Tamaño menor que el natural. Es obra del taller el cordobés Miguel Arjona.

Virgen de las Angustias. De vestir. Cabeza y manos son tallas en madera de tamaño menor que el natural. Siglo XVIII. La imagen, que procede del Convento de Capuchinos de Córdoba, ha sido recientemente restaurada en el taller de Miguel Arjona.

María Reina de los Ángeles. La imagen ha sido reconstruida por Miguel Arjona; ha añadido una cabeza de nueva factura al cuerpo de madera tallada y policromada de una Inmaculada Concepción, que procede del Seminario de Santa María de los Angeles y es fechable en el siglo XVIII.

ORFEBRERÍA:

Esta iglesia fue saqueada durante la guerra civil, por lo que no conserva apenas nada importante, excepto lo que anotamos a continuación.

Bandejita. Plata en su color. Borde con moldura recortada de tradición rococó. Dimensiones 22,5 cms. x 17,5 cms.

Dos copas. Plata en su color. Estas copas que no parecen de uso litúrgico, tienen las copas propiamente dicha alta y acampanada, lisa, con una cenefa de incisiones geométricas cerca del borde. El vástago con una especie de nudo formado por una faja cilíndrica entre sartas de perlas. Pie cónico, algo acampanado sobre un plinto liso. (Estilo neoclásico).

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