Historia/Patrimonio

Ruta del Seminario de Los Ángeles en el P. N. Sierra de Hornachuelos .

Recorrido: Ruta Sendero Seminario de Los Ángeles

Dificultad: Fácil

Distancia: 11 Km

Punto de encuentro: Hornachuelos

Apto : Todos los públicos

Salida : Domingo,  9 de Diciembre

Hora: 10:30 h

Mascotas: Están permitidas siempre con la total responsabilidad de los dueños

Tarifas: Adultos: 5 € , Niños menores de 12a: GRATIS

Para solicitar estar en reserva en estos números de teléfono o mail:

Inscripciones: info@cordobaviva.com // 672213883

Descripción:

 

Esta ruta nos adentra en uno de los espacios más emblemáticos de la Sierra de Hornachuelos, el valle del Bembézar.
Por estas fechas las aves están en pleno periodo de paso migratorio. Es el momento del año que coinciden una importante variedad de aves pues sólo se ven en esta época del año y cuando retornan, unas están a punto de partir, otras están llegando y algunas sólo se les ve de paso. Por ejemplo, el zorzal que está iniciando su viaje prenupcial hacia el norte y la golondrina llega a Europa desde el continente Africano. 
Iniciamos la ruta en el cruce de la carretera de Palma del Río, dirigiéndonos por la calle Caño de Hierro donde veremos una hermosa vista del pueblo de Hornachuelos. Aquí las casas desafían a la gravedad pues llegan al mismo borde de un barranco rocoso, de ahí que se les llamen “las casas colgantes”. 
En estos afloramientos calizos abundan las cuevas escavadas por la acción geológica, algunas estuvieron habitadas en tiempos pasados, es por ello que el topónimo Hornachuelos derive de “Hornachos” que significa cueva. 
Hoy día estas moradas naturales sólo son habitadas por las aves, como el chochín, uno de los pajarillos más pequeños de la fauna ibérica que hace sus nidos en su interior, de ahí que en algunas zonas se les llame trogloditas. Del mismo modo la golondrina dáurica, golondrina común, avión roquero, lechuza, cernícalo vulgar, etc., son comunes en las oquedades de este barranco. 
Después de una curva pronunciada nos desviamos por un camino a la derecha, discurriendo junto a una huerta de naranjos, lugar idóneo para observar al gavilán que es atraído por la afluencia de pajarillos que acuden naranjal, sobre todo fringílidos (verdecillos, verderones, jilgueros, pardillos, etc.). Una vez lleguemos a la lámina del embalse deberemos coger a la izquierda por una estrecha vereda que nos adentrará hacia las entrañas del valle del Bembézar. 
A esta senda se le llama “el camino de las Siete Revueltas”. Este sendero fue utilizado por los monjes que vivían en el monasterio de los Ángeles, con el paso de los años cayó en el olvido y se fue cubriendo por la maleza, hasta que las vecinas y vecinos de este pueblo (los melojos), lo rehabilitándolo y lo convirtieron en sendero botánico. 
La senda nos trasladará por lugares como el arroyo de la Rabilarga (donde veremos los restos de un antiguo aljibe árabe), el Barranco del Infierno, Cañada del Silencio, etc. Caminaremos rodeados de una diversa y densa vegetación, destacando los algarrobos, encinas, alcornoques, acebuches, palmitos, diversos tipos de jaras, bayones, etc., algunos de estos ejemplares están indicados con su nombre correspondiente.
A lo largo del recorrido haremos varias paradas con el objetivo de contemplar el paisaje y escuchar el murmullo de las aves, que intentaremos identificar con la vista y el oído. Por ejemplo, en las zonas de acebuchal podremos oír un enorme cuchicheo de pajarillos siendo la protagonista la curruca capirotada que acude para llenar el buche de acebucheña para cargarse de energía y poder iniciar un largo periplo migratorio. 
Picogordos, petirrojos, pinzones, zorzales, carboneros, palomas torcaces, ánades reales, cormoranes, garzas, etc., irán acompañándonos sobre la marcha.
También la cigüeña negra, el águila perdicera, el águila real y el azor habitan en estos barrancos, si bien son más difíciles de observar por lo que debemos estar muy atentos. 
En las últimas revueltas del camino nos daremos de cara con el monasterio de los Ángeles, llegando al en poco tiempo a la fuente de los Tres Caños (que aluden a la salud, la suerte y el amor). 
Desde este balcón natural podemos contemplar una esplendida vista del monasterio de los Ángeles enclavado en una ladera cubierta de una exuberante vegetación, de la que surgen, enormes crestones calizos que utilizan los buitres leonados como dormidero y zona de reproducción. El escaso buitre negro, todo un símbolo de la conservación de la fauna ibérica, también aparece con cierta frecuencia por la zona. Al ser éste uno de los lugares más interesantes desde el punto de vista paisajístico y ornitológico haremos una parada más extensa. 
Final de la ruta en la fuente de los Tres Caños.
Este lugar tiene de un gran valor histórico, en la Edad Media los monjes eligieron estos inhóspitos barrancos para realizar su vida eremítica. En 1490 Fray Juan de la Puebla fundó el convento Diocesano de Santa María de los Ángeles, siglos después, a mediados del siglo XIX el Duque de Rivas se inspiró en este mismo lugar para realizar su gran obra “Don Álvaro o la fuerza del sino”.
El regreso lo haremos por el mismo lugar y sobre la marcha iremos reconociendo más detalles sobre las aves y sobre este hermoso lugar del Parque Natural de la Sierra de Hornachuelos.

 

Recomendaciones:

LLevar agua y Comida.

Llevar ropa y calzado cómodo 

Ropa y calzado comodo

Prísmaticos para disfrutar de las aves del entorno

cámara fotográfica

 

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