Escalonias

Don Lope Gutiérrez de los Ríos, maestro y canónigo de la S.I.C. de Córdoba y electo obispo de Avila, hijo segundo del primer Señor de Fernán Núñez, vinculó su posesión de Escalonias en cabeza de don Diego de los Ríos, su sobrino, por un testamento otorgado en Córdoba 24-VI-1441, ante Martín Gómez. Notario Público Apostólico, a don Pedro Gutiérrez de los Ríos, séptimo Señor de Escalonias, le concedió el Rey Felipe III la Jurisdicción Civil y Criminal de dicha villa. De este caballero fue segundo nieto don Diego Gutiérrez de los Ríos y Messía de la Cerda, Primer Marqués de Escalonias por Real Concesión del 31- VIII- 1680.

Esta finca de campiña, en sus días una de las más grandes del término de Hornachuelos, se encuentra en la actualidad fragmentada en pequeñas posesiones, siendo la más destacada de ellas aquella en la que se conserva el antiguo caserío de los señores, convertido en el Monasterio Cisterciense de Santa Mª de las Escalonias. Además de este inmueble los monjes conservan a su alrededor una pequeña huerta de naranjos que cultivan como parte de sus labores cotidianas.

En 1.995 se inauguró su capilla de nueva construcción.

Estos Monjes acogen a visitantes en sus celdas, donde el visitante puede comprar: vinos,  quesos elaborados en el Monasterio de Santa María de la Oliva (Navarra) y mieles y mermeladas de fabricación propia.

El monasterio de Santa Mª de las Escalonias, perteneciente a los cistercienses de la E.O, conocidos popularmente como trapenses, es una reciente fundación del monasterio navarro de La Oliva. Se encuentra emplazado en el entorno denominado “Parque Natural Sierra de Hornachuelos”. Junto a la falda de la serranía cordobesa, en el margen derecho del río Guadalora, a unos 40 km. al sur de la capital, formando parte de lo que fue el marquesado de las Escalonias. Los últimos propietarios donaron a la Oliva la casa solariega y algo de terreno, con el fin de que se hiciera la función de un monasterio cisterciense en el lugar.

Aunque el nacimiento oficial como fundación data del 17 de mayo de 1994, los primeros monjes llegaron la tarde de 8 de enero de 1986, hibitando los casi ruinosos edificios de la casa: un típico cortijo andaluz que desde entonces viene siendo transformado en monasterio. Está aún faltaría más de la mitad por construir o reconstruir. Notable ha sido el acondicionamiento del terreno, cuyo estado salvaje ha sido transformado en una hermosa plantación de naranjos. Fueron los monjes pioneros este tipo de plantación en la provincia cordobesa, y ha tenido tanto éxito que ahora media Córdoba es un inmenso y bello naranjal. Los naranjos son una ayuda para el principal medio de subsistencia que actualmente consiste en una lavandería industrial.

A pesar de sus medios precarios, la comunidad ha ido creciendo y actualmente está formada por 15 hermanos, la mayoría novicios y postulantes. Vocaciones, pues, no faltan, quizá porque actualmente somos el único monasterio de vida contemplativa existente en toda Andalucía, después de haberse cerrado la ceruja de Jerez. Esto es para nosotros un reto, a pesar de la pobreza humana y espiritual de que sabemos portadores. Quiera Dios que esta fundación llegue a afianzarse, para que no quede desarraigada de Andalucía la vida monástica.

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