Moratalla

Sabemos que durante la época musulmana el lugar de Furnuyulush se cita principalmente por Al-Idrisi, viajero árabe del S. XII, poblado con tribus árabes y bereberes. En el término se encontraba el castillo o manzil (mansión, albergue para caminantes) de Murad (de ahí Moratalla, Moratiella, Moratalla) que debe su nombre a la tribu de los Murad.

  Con fecha de 1240 se nombra en la (Primera Crónica General) la conquista de Moratiella por el rey Fernando III. En 1.254 por privilegio rodado, dado en Toledo el 11 de marzo se concede a la ciudad de Córdoba las aldeas de Hornachuelos y Moratalla, en recompensa de la villa de Cantillana, de la que había dispuesto el rey en perjuicio de dicha ciudad .

Según Tomás Márquez de Castro, el Castillo de Moratalla era de doña Gondruenda Ruiz de León, treinta años después de la conquista. Después, es poseedor de Moratalla don Luis Venegas de Figueroa por 1492-1504, y parece que posteriormente pasó por compra a la Casa de los Señores de Belmonte. Más tarde perteneció, hasta finales del siglo XIX. a la familia Cabrera, cuyo escudo aparece en la puerta principal del palacio. Su último poseedor, don Juan Bautista Cabrera y Bermy Bernuy, contrajo matrimonio con doña M. del Carmen Pérez de Barradas y Bermy Bernuy, hija de los Marqueses de Peñaflor, dejando al morir, a ésta la herencia de todos sus bienes, sin existir descendientes. Doña Mª. del Carmen contrajo segundas nupcias con don Teobaldo de Saavedra y Cueto hijo del Duque de Rivas, sin sucesión. Don Teobaldo, al tener el señorío de Viana, posesión de su hermano mayor, logra el Marquesado de la misma denominación, pasando largas temporadas en la finca y muriendo en ella en 1898. Le sucede su sobrino don José Saavedra y Salamanca, iniciándose con él la serie de visitas y cacerías reales, desde 1908 a 1930. El palacio, no demasiado suntuoso, fue precisamente ampliado de su carácter rural, por las fechas citadas, a un papel utilitario de cita de elementos cinegéticos, con amplias caballerizas y habitaciones para los huéspedes.

Los Reyes Alfonso XII y Alfonso XIII se hospedaron en el palacio, para disfrutar de las monterías que el marqués de Viana organizaba.

Palacio rodeado de una vegetación que hasta los tiempos modernos era un frondoso bosque que, desde el Sur del pueblo de Hornachuelos se extendía hasta el Guadalquivir, con encinas de antigüedad secular y de proporciones enormes. Hoy día el palacio está rodeado de vegetación y jardines diseñados por el ingeniero francés J. N. Forestier. que parte del patrón de Versalles, con senderos y pistas de agua, una naturaleza domesticada que encuadra fuentes y estatuas, miradores hacia cl Bembézar y adorno de grotescos sobre una extensión de 8hectáreas enjardinadas, aunque el recinto total actual sea de 20 hectáreas, reserva que la última Marquesa de Viana separó de la venta total de  la finca de 3.000 fanegas.

Destacan en este conjunto la Fuente del Venado, atribuida a Benlliure, la Fuente de los Ladrones y la Fuente de doña Leonor, en memoria de una de las dos hermanas del Marqués de Viana.

Todo el conjunto es de gran belleza y sobre todo es destacable la abundancia de agua, tan difícil en estas zonas del Sur y el gran esfuerzo estético en unas masas de vegetación bien libre, bien sometidas a un tratamiento arquitectural y dibujado, que alternan con el juego líquido de las fuentes y corrientes dirigidas en la superficie, con gran maestría escénica en suma. Moratalla es digna de la calificación de Monumento, no sólo de la naturaleza, sino también del Arte. Es de desear  que este lugar paradisíaco se aproveche para un fin cultural, que en esta época podría ser sitio de retiro, de estudio y estancia de escritores o artistas, destino que se ha dado en otra parte de España a lugares que, como éste, son cada día más escasos en la geografía Española.

El conjunto del caserío de Moratalla se compone de un gran pabellón, que es la casa del señorío y diversas edificaciones de distintas épocas destinadas todas a servicios agrícolas y ganaderos. Se conserva una pequeña capilla con espadaña de dos arcos con campanas, construcción muy restaurada como toda la finca. A finales del siglo XIX lo que se llama Palacio o Pabellón Central dedicado a Señorío, consta de una fachada con un cuerpo central de tres plantas, al que le siguen a cada lado dos cuerpos más bajos de dos plantas y terminan en ambos laterales con dos cuerpos de torre mirador, con balcones en arcada en la parte superior y en el piso medio un balcón  que se continua, en la misma habitación, en toda la fachada.

En el cuerpo del centro esta la amplia entrada, de arco  rebajado y balcón al que corona en la tercera planta, un escudo, de mármol blanco y dos dobles pilastras de adorno que se repiten a través de los tres cuerpos del edificio. Esta construcción es la más modificada y nueva del conjunto de la finca.

El motivo del trazo de estos jardines, en 1918, lo explica la Marquesa de Casa Valdés en su obra<<Jardines de España>>, diciendo que llamado por  el rey don Alfonso XIII para transformar una parte de los jardines de S. Telmo en Sevilla, antigua posesión de los Duque de Montpensier, con motivo de la Exposición Iberoamericana de Sevilla. J.N Forestier ( 1861-1930) recibió encargos numerosos, entre los que cabe destacar los siguientes: Parque de Mª Luisa (Sevilla), diseño y trazado; finca del Marqués de Castillejo de Guzmán en Castilleja, afueras de Sevilla; Parque de Montjuich (Barcelona) diseñado en 1915 y terminado en 1929; jardín del Palacio de Liria (Madrid) de la Casa Ducal de Alba: Casa del Rey Moro en Ronda, para la familia Yturbe, por encargo de la Duquesa de Parcent; y estos jardines de Moratalla. para los Marqueses de Viana en 1918.

Forestier, a su regreso a Francia, fue nombrado Director del Bosque de Bolonia.

Los Jardines, se distingue en principio, desde la entrada, cerrado por una magnífica verja de hierro con decoración de motivos de caza y escudo central, el gran corredor de los jardines, que lleva por dos galerías o pasillos, encuadrando fuentes y esculturas, a un amplio jardín, que se enmarca frontalmente al palacio, con un juego curvilíneo de agua, pasillos y césped, rodeado por amplio boscaje y gran espesura de formas vegetales que hacen que el palacio se encuentre en una zona de permanente frescor y belleza, teniendo éste en la parte posterior la gran Fuente del Venado, de la que ya hemos hablado.

Su propietario actual es el Duque de Segorbe. Fue declarado Jardín Artístico por Real Decreto de 23-5-1983. BOE del l-VII-1983.

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