Poblados de Colonización

En él termino municipal de Hornachuelos hay cuatros bellos pueblos de colonización de singular arquitectura, Bembézar, Mesas del Guadalora, Céspedes y Puebla de la Parrilla.

Estos pueblos, correspondientes a zonas de regadío del pantano construido sobre el río Bembézar, tienen todos iglesia construida en el centro de la población, cuya plaza marca el punto más vital de la vida ciudadana y está de acuerdo con el tono funcional moderno con que se levantan todos los edificios destinados al vecindario y servicios civiles, como Ayuntamiento, Mercado, etc.

Iglesia de Bembézar del Caudillo

La iglesia de Bembézar del Caudillo fue construida en 1963, bajo la dirección del arquitecto Francisco Giménez de la Cruz. De un funcionalismo más técnico que formal, pues en realidad este arquitecto ofrece una evolución parecida a la de Carlos Sáenz de Santa María.

Sin embargo, Giménez de la Cruz, propone con su alta torre central, el pórtico de cinco tramos en la fachada y el de tres en el lateral exterior de la nave del Evangelio, una dirección más moderna en su perspectiva general que en su interior, compuesto de cinco tramos, recogiendo más la tradición clásica que en la fachada.

Iglesia de Mesas de Guadalora

Dos años más tarde, Francisco Jiménez de la Cruz, dirige la construcción de la iglesia del poblado de colonización Mesas de Guadalora, con fachada abierta en pórtico de tres vanos, sobre la que se observa un gran ojo de bueyes el único motivo decorativo sobre el lienzo de cal, por debajo del alero a dos aguas, y torre lateral de masa cuadrangular, cúbica y desnuda, hasta el cuerpo de campanas de tres vanos alargados por cada lado, que rompen en la cima del cuerpo vertical, de una manera elegante y airosa la mencionada estructura cúbica y desnuda de la torre. Situado también, en la Plaza Mayor del poblado, este edificio constituye una bella estampa, cuyo exterior no se corresponde, por el aspecto y su estructura moderna, con el interior, en que una iglesia de crucero con bóvedas de arista, recuerda corrientes más antiguas de arquitectura. Los pórticos frontales y laterales, dan juego y movilidad al edificio.

Iglesia de Céspedes

La iglesia de Céspedes, construida en 1965, bajo la dirección del arquitecto Francisco Jiménez de la Cruz, tiene el mismo estilo y forma constructiva de las del mismo arquitecto, de Bembézar del Caudillo y Mesas de Guadalora, con el acierto de los pórticos laterales y frontales, y sólo varía el cuerpo de campanas de la torre, constituido por cuatro amplios balconajes, con vanos rectangulares alargados, que ocupan las campanas, y tejado a cuatro aguas con alero saliente y remate de cruz. Característica común a otras iglesias de este autor, es el juego entre la simplicidad y la elegancia, está conseguido magistralmente con el contraste de la vertical de la torre, esbelto prisma cuadrangular, con el frontón rebajado, que tiende a la horizontalidad, acorde con la edificación que le acompaña. La nave de la iglesia, en tres tramos, acoge en su cabeza el presbiterio y ábside frontal, más estrecho pero proporcionado a las dimensiones de la sala. Como dijimos, el juego exterior se completa con los tres vanos sobre pilastras del pórtico de entrada frontal y el de la puerta de la nave del Evangelio.

Iglesia de La Puebla  de Parrilla

La iglesia de este pequeño pueblo de colonización, si no fuera por la torre, apenas se distinguiría de las demás edificaciones del caserío. Sin embargo, notamos que el arquitecto, en esta pequeña capilla ha hecho un juego de volúmenes al retranquear las paredes maestras, que sustentan la masa constructiva, que sostiene el tejado a dos aguas, para jugar con los ángulos de una terraza casi antepórtico, en la entrada de la iglesia y en su saliente más avanzado disponer una torre de estructura semicircular, en que el plano que corta el semicírculo se eleva uniéndose, a dos tercios de su altura, a una forma constructiva en ángulo, formando así, el vano en que está sustentada la campana. En definitiva, dentro de la simplicidad de las dimensiones de la construcción, el arquitecto que no conocemos, ha hecho, lo que se llama, un esfuerzo, no de funcionalismo, sino de esteticismo y adaptación al cubismo en moda.

Puede fecharse este edificio en relación con los demás pueblos de la zona, es decir, el decenio de los sesenta.

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