San Calixto

A 17 km. de Hornachuelos, en pleno parque natural se sitúa la aldea de San Calixto, cuya historia se remonta al siglo XVI, cuando el hermano Mateo de la Fuente, discípulo de San Juan de Ávila y ermitaño del yermo de Córdoba, buscando un lugar tranquilo y apartado, se instaló en las montañas llamadas de D. Martín, a orillas del río Bembézar, término de Hornachuelos, en compañía del hermano Diego Vidal. Posteriormente huyendo de las crecidas de este río, se retiraron a otro paraje más adecuado, en la cumbre de unos montes muy poblados de cardos, por lo que le llamaron el Cardón. Debido a la fama  de santidad que tenían estos solitarios se les unieron otros muchos, y en una choza de tapias cubiertas de jaras, igual a las que ellos habitaban, que les servía de iglesia, colocaron una imagen de San Miguel.

Con el tiempo, estos anacoretas, decidieron vivir bajo una de las reglas aprobadas por la iglesia, y eligieron la de San Basilio, fundándose en 1543 el Monasterio de San Basilio del Tardón, sobrenombre derivado de Cardón, que permaneció habitado por monjes hasta el año 1808. Pocos años después, Francisco Sánchez, caballero de la orden de Carlos III, recibió estos terrenos, ya deshabitados y solicitó permiso para fundar una villa en el lugar. En recuerdo del día del nacimiento del Rey Fernando VII, el 14 de octubre, se le dio a la nueva población el nombre de San Calixto, por decreto de 26 de enero de 1828. Tras el fallecimiento del benéfico fundador, le sucedió su hijo José Sánchez Gadeo, el cual, fue agraciado con el título de Barón de San Calixto.

A mediados del siglo pasado contaba la población con cuatro calles, 32 casas y 150 habitantes. Tenía Ayuntamiento, en cuyo piso bajo se situaba la cárcel, un horno público y una posada. Pero debido seguramente, a lo apartado del lugar, de nuevo sufre los efectos del abandono. En 1940, Julio Muñoz, marqués de Salinas, compra San Calixto, junto con otras fincas cercanas, y sobre los cimientos y restos del antiguo monasterio levanta un nuevo edificio que ofrece a la madre Maravillas de Jesús. Y así se funda el convento de Carmelitas Descalzas de Nuestra Señora de la Sierra. Desde entonces, el recogimiento y la espiritualidad que irradia este monasterio, en el incomparable paisaje de la Sierra de Hornachuelos, atrae a numerosas personas que buscan la tranquilidad y el sosiego. Y de entre todos ellos, destacan los anteriores Reyes de Bélgica, Balduino y Fabiola emparentada con los marqueses, que pasaron su luna de miel en la finca, en 1960, de lo que queda constancia en una lápida.

En San Calixto hay que visitar la iglesia. Se podrán comprar algunas de las creaciones artesanales de las monjas, como mantelerías bordadas y bandejas decoradas a mano. Contemplar por sus alrededores algunos de los elementos de la flora y la fauna más singulares de Hornachuelos.

IGLESIA DE NTRA. SRA. DE LA SIERRA (SAN CALIXTO).

Según Ramírez de las Casas-Deza, del monasterio del Tardón no se aprovechó más que la Iglesia y su reedificación fue más costosa que si se hubiera construido la ermita. Los materiales útiles del monasterio se invirtieron en la fabricación de casas y los escombros para rellenar barrancos y facilitar la entrada al pueblo por los caminos de Hornachuelos y Las Navas.

Comenzada su edificación en 1827, su estilo neoclásico, simple y de buena arquitectura, señalando el autor citado, que desde el pavimento al centro de la media naranja hay 75 pies y de longitud 74 y 70,5 de latitud, con dos capillas, una para colocar el monumento y otra que es el baptisterio, con una longitud de 18,85 y de anchura 16,75. El espacio resulta por su estructura casi cuadrangular muy armónico, pues se distribuye en dos espacios que se cruzan, dejando en el centro una bóveda que descansa sobre cuatro pechinas y arcos fajones y de medio punto, sobre esbeltos pilares que coronan un entablamento de absoluta simplicidad. Estos pilares, como se ve en alguna fotografía, estuvieron antes de la última reforma, ornamentados con pinturas que recuerdan la tradición barroca y que hoy aparecen solo como testigo sobresaliendo en ellas escenas en colores de inscripciones bíblicas.

La fachada de esta iglesia es de dos cuerpos, separados por una cornisa, en el cuerpo inferior, una portada de orden toscano muy simple, en el cuerpo superior un ventanal de iluminación. La torre consta de cuatro cuerpos, de forma cuadrangular los tres inferiores, estando el cuerpo de campanas en el tercero, que a su vez es coronado por el último cuerpo octogonal.

Declarado Monumento Histórico Artístico en 1995.

Escultura

La iglesia fue restaurada a principios de la década de los cuarenta por los Marqueses de Salinas, siendo en esta época, cuando se trajeron las pinturas y esculturas que la decoran.

El retablo utilizando elementos aprovechados de otros, del siglo XVIII. La calle central consta de un tabernáculo al que se superponen un manifestador y una hornacina rodeada por una gloria formada por once angelitos de cuerpo entero más otros nueve solo representados por las cabecitas. Se ocupa la última con la imagen de la titular una talla en madera contemporánea de 110 centímetros de altura aproximadamente que responde a la advocación de Nuestra Señora de la Sierra. La ornamentación del altar se complementa con cuatro pinturas, realizadas al óleo sobre lienzo, que son fechables en el siglo XVIII y representan escenas pastoriles y con dos hornacinas laterales que se ocupan con imágenes que no tienen otro valor que el devocional.

Pintura

Apostolado. Oleo sobre lienzo, Siglo XVIII. Consta de doce cuadros con las representaciones de los apóstoles, más otros dos que respectivamente plasman las imágenes de Jesús y María. Miden 100 x 130 centímetros. Aproximadamente.

Coronación de la Virgen. Oleo sobre lienzo 150 x 200 centímetros, aproximadamente. Siglo XVIII.

Arcángel entre una gloria de angelitos. Oleo sobre lienzo 60 x 60 centímetros, aproximadamente. Siglo XVIII.

Transfixión de Santa Teresa. Oleo sobre lienzo 110 x 220 centímetros, aproximadamente. Siglo XVIII.

San Francisco Javier. Oleo sobre lienzo 120 x 200 centímetros, aproximadamente. Siglo XVIII.

San Jerónimo penitente. Oleo sobre lienzo 120 x 200 centímetros, aproximadamente. Siglo XVIII.

San Antonio. Oleo sobre lienzo 100 x 130 centímetros, aproximadamente. Siglo XVIII.

Jesús con la Samaritana. Oleo sobre lienzo 120 x 200 centímetros, aproximadamente. Siglo XVIII.

San Francisco de Borja. Oleo sobre lienzo 120 x 200 centímetros, aproximadamente. Siglo XVIII.

Santa Cecilia. Oleo sobre lienzo 100 x 130 centímetros, aproximadamente siglo XVIII.

Crucificado. Oleo sobre lienzo 120 x 200 centímetros, aproximadamente. Siglo XVIII.

Orfebrería

Custodia de mano. Plata sobredorada. No se le aprecian punzones. Parece del siglo XVIII. Mide 62 centímetros de altura y el diámetro del sol es de 34 centímetros. El viril está adornado con un círculo de perlas y un lazo de brillantes que es posible sean añadidos, procedentes de donaciones.

Copón. Plata sobredorada 28 centímetros de altura. En la base hay cuatro medallones de plata repujada, con representaciones de San José y el Niño, la Virgen del Carmen, Inmaculada Concepción. Presenta dos punzones. Aparece en uno una estrella de cinco puntas. El otro no se percibe con claridad (no son letras). En la base una inscripción: «Ana Elena de la Cruz 15-5-56».

Cáliz. Plata sobredorada y en su colon punzón: «F. Marmolejo».

Inscripciones en la base: (P. Romá García Hernández-Ros S.J.1.ª misa 15 julio 1961. Madrid), (Mercedes 22).

Cáliz: Plata sobredorada 20 centímetros de altura. No se le aprecia punzón. En la base, una inscripción reza: (A. R).

Vinajeras: Modernas y sin punzones.

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