Seminario Santa María de los Ángeles

 

SEMINARIO    DE    LOS    ÁNGELES,    antiguo    Monasterio Franciscano de los Ángeles.

En  1487,  el  Papa  Inocencio  VIII,  a  petición  de  Martín  Alfonso  de Villaseca, noble cordobés, autorizó la edificación de los dos primeros monasterios y la constitución de la provincia de los Ángeles.  En 1490, Fray Juan de la Puebla, inicia las obras de construcción del monasterio, construyendo una iglesia en Honor de la Reina de los Ángeles, con celdillas para monjes alrededor, construidas con barro y materiales toscos. La pequeña iglesia sufrió varios incendios, y a principios del siglo XVI ya existían pequeñas ermitas, de las cuales aún quedan restos sobre los montes del entorno. Muchos de los monjes moraban a diferente distancia de la casa principal, en estas ermitas o en cuevas.

Los Reyes Católicos la visitaron en 1494 y Felipe II, lo hizo en 1570, atraídos por la estrechez y humildad de una orden absolutamente pobre. Tras esta última visita, el Rey dispuso la construcción de un cuarto de cuatro celdas, al que se llamó Cuarto del Rey. Ya en el siglo XVII, en 1662,  Fray Andrés de Guadalupe relata la forma y detalles del Monasterio y de la Iglesia en «Historia de la Santa Provincia de Los Ángeles».

Decretada por la Desamortización de Mendizábal la supresión de los institutos religiosos en 1836, salieron los frailes del monasterio llevando en procesión a la Virgen de los Ángeles hasta la iglesia de Hornachuelos. Abandonando definitivamente el monasterio en 1845. El Estado vendió el edificio y las tierras de su montaña al ecijano don Agustín Díaz  y Armero, que emprendió la restauración y reclamo de la Virgen de los Ángeles que estaba en la Parroquia de Hornachuelos, ordenando el gobernador eclesiástico que volviera la Virgen al Santuario de los Ángeles cuando estuviera reedificado, pero la Virgen quedó depositada en la parroquia y el monasterio fue vendido a los Marqueses de Peñaflor en 1884.

Los Marqueses de Peñaflor dedicaron los terrenos y el monasterio a finca de  caza.  Poco  antes  de  morir  la  Marquesa  de  Peñaflor,  Fray  Albino González Menéndez-Reigada, Obispo de Córdoba, aceptó la donación que ésta le hizo de la finca, con la condición de dedicarlo a Seminario, utilizándose como tal a partir de 1957, y ampliándose bajo el Obispo don Manuel  Fernández  Conde  y  la  dirección  del  arquitecto  diocesano  don Carlos  Sáenz  de  Santamaría  en  1962-63.  De  hecho,  sólo  quedó  de  lo antiguo la capilla original, algunas imágenes y muebles que se encuentran hoy en el Seminario de San Pelagio: un cuadro de la Asunción, una imagen de barro del siglo XVI de la Virgen con el niño, en la Capilla de San Pelagio, y la custodia que se realizó con las joyas de la Marquesa. De escultura se conserva un relieve de san Francisco, además de la imagen de la Virgen de los Ángeles y la de san Juan Bautista.

Hoy lo único que se conserva es  la pequeña iglesia  y su espadaña de sencilla traza del siglo XVIII, con tres vanos para campanas. Gran parte de las dependencias de la primitiva finca de los Marqueses de Peñaflor se sacrificaron para edificar grandes naves de dormitorios, que despojó de su encanto a la antigua construcción.

Bibliografía:

  • ORTIZ JUÁREZ, D., BERNIER LUQUE, J, NIETO, M., y LARA ARREBOLA, F. (1986). Catálogo Artístico y Monumental de la Provincia de Córdoba. Tomo IV, Fuente Obejuna- Hornachuelos. Córdoba.
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