Urbanismo y casas particulares

De la época romana se han encontrado pocos restos en la población de Hornachuelos, aunque realmente su territorio fue aprovechado intensamente por los colonizadores romanos hasta el siglo III d. C. , como podemos comprobar en las cartas arqueológicas, y, sobre todo, en las aportaciones de Ponsich sobre los establecimientos romanos en el Guadalquivir. Es decir, la zona Sur, desde Hornachuelos al mismo caudal del río,  se encontraba salpicado de villas agrícolas y fincas que, a través del tiempo, han conservado delimitaciones que llegan como conjuntos agrícolas al concepto moderno de cortijos y caseríos, con un terreno variablemente delimitado en las distintas épocas, girando alrededor de antiguos asentamientos desaparecidos o transformados. Solamente sabemos con certidumbre, a partir de los historiadores árabes, que Hornachuelos existía ya en el siglo XII, según AI-Idrisi, rodeada de viñas y árboles, citando las minas de oro y plata, explotadas modernamente también, que hoy están en el término de Posadas, como la célebre Mina de La Plata.

Es posible que su aparición en los tiempos árabes, como núcleo urbano, surgiera por una acumulación de población  que, asentada al pie de la actual población, tendría sus huertas junto a las numerosas cuevas que en el arroyo del Barranco de Fiel les servían de habitación, tal y como observamos, también, en la zona del río Retortillo. Por conveniencias defensivas, por desarrollo agrícola o en relación con las comunicaciones con las minas, suponemos que Hornachuelos se asienta, ya como población protegida al Este, por el cauce del Bembézar y al Oeste por el referido barranco, de tal modo, que ya tuvo personalidad, en los tiempos árabes, para que tocase en este núcleo el camino de Córdoba a Sevilla, que se desviaba desde Posadas para llegar a esta población y luego seguir a Palma. En la época de la reconquista, en 1240, sólo se nombran en su término y en las fuentes documentales, a esta población y la de Moratalla. El urbanismo de Hornachuelos en principio hay que considerarlo condicionado por la necesidad defensiva, que hizo a los habitantes árabes fortificar el núcleo, no sólo con un castillo, sino con un recinto que defendía a la población. Las murallas de este recinto se conservan parcialmente y, como podemos ver en la parte correspondiente a arquitectura militar, extendida a lo largo de un mogote estratégico, cuya zona más débil estaba en la orientación de la sierra, menos protegida por tajos que hacían innecesario cualquier obra defensiva. Por ello, el punto más fortificado debió ser donde se conserva el castillo que defendería la entrada principal del recinto. Actualmente, en el plano de la población y del recinto, vemos que dentro de éste la dirección principal viaria urbana está en el centro, desde el castillo y puerta correspondiente hasta el extremo sur del recinto. A un lado y otro de esta principal calle se distribuyen las restantes diagonales a esta vía principal. El llamado centro de la población, de edificios civiles y religiosos como el Ayuntamiento, la Parroquia y Ermitas estaban en la mitad Norte, donde perdura. Era pues una típica población medieval, construida en un cerco de murallas impuesto por su situación geográfica.

La espina dorsal, hoy día con el nombre de calle Mayor, es el eje que conecta la plaza con los espacios públicos inferiores, calle que de su cabecera sale la llamada Plaza de la Constitución, plaza pública donde se encuentra el Ayuntamiento, que aún hoy día es el lugar más vital y céntrico del pueblo. Junto con la plaza y la calle Mayor, hay que considerar el conjunto de la calle Béjar, que se dirigía a una salida hacia la sierra y al Monasterio de los Angeles. El arquitecto Castro Escobar considera dignos de mención los conjuntos de la Puerta de la villa y calle Doctor Fleming y la Plaza del Mirador-Ahechadero, el primero con bellas vistas hacia el exterior del recinto intramuros y un podio o acera elevada con un bello antepecho; el segundo que ha perdido algunos de sus elementos confirmadores, con el antiguo Pósito, Ermita de la Caridad. etc.

Realmente el pequeño núcleo urbano de Hornachuelos ha sido de predominio de pequeñas casas de población campesina porque, a diferencia de otros pueblos de la provincia de Córdoba, a pesar de lo grande de su término, sus tierras en la mayoría ubicadas en montes y terrenos de escasa producción no permitían concentración alguna de riqueza. Sólo su papel de fortaleza y su pertenencia en la época moderna a una rama titulada de la nobleza cordobesa, incluyendo en estas circunstancias, el paso del camino de Córdoba a Sevilla, hacen que las elementales y funcionales necesidades urbanísticas tales como Posada Mesón, obras pías como hospitales, molinos y Pósito y las casas propias de un gobierno municipal, aparezcan en una cierta relación de construcciones que, a partir del siglo XVI, llegan hasta ahora, cuando no desaparecidas totalmente, si bien, en un estado de transformación o ruina que sólo permite evocar un recuerdo del panorama de la población, escasa de habitantes, con abundantes huertos en un pequeño espacio, presentaba hasta el siglo XIX. Estas construcciones, unas públicas, como el Ayuntamiento y el Pósito, otras privadas o de fundaciones pías o de órdenes religiosas, las indicamos a continuación, pues muchas de ellas quedan parcialmente en pie, dejando ver en los restos que se conservan, su época, su estilo, y la importancia que tuvieron.

Casa de los Caballeros

Calle Béjar. Nº2. Es característica en ella la labor de cantería de la portada, con el despiezo de las dovelas en radiantes vistos, análoga al de la calle Palma. Nº3.  Enmarcada también toda la portada por alfil saliente y en el frontis, en la dovela central, escuella en la parte alta un escudo con la Cruz de Calatrava, hueca y floreada, por lo que podría tratarse de la casa de un noble según puede desprenderse de Gonzalo Argote de Molina, en su obra (Nobleza de Andalucía). En la parte inferior del escudo existe un motivo simbólico tallado también en la piedra sobre cartela rectangular.

Casa Nº3 de la calle de la Palma

De esta casa se conserva una portada, también del siglo XVI y exacta a la anterior, aunque de pequeñas dimensiones. Su despiece de dovelas sobre radiantes. Vistos se ve adornado en las partes laterales del dintel, con dos pequeños apoyos en arco hacia las jambas.

Calle Pedro Acosta, Nº5

En el Catastro de Ensenada aparece con el nombre de Casa de los Vicarios, hoy es casa de vecinos. Lo más importante que se aprecia en ella, es la estructura del patio con dos plantas de arquerias superpuestas con arcos hoy tapiados, sostenidos por pilastras achaflanadas y octogonales como en las construcciones mudéjares, sin duda de ladrillo en todos sus elementos, así como la basa y el capitel. Se recuerda también la existencia de un alfil y los arcos están remarcados por un filete saliente que da juego dibujístico al conjunto. Esta obra puede ser de finales del siglo XVII.

Calle Béjar. Nº3

Esta fachada que estimamos del final del siglo XVIII. corresponde a la casa de un hidalgo, como vemos por el escudo de armas en mármol blanco, sobre una portada que hoy es de ladrillo visto y antiguamente estuvo encalada, muy simple, sobre el dintel un pequeño friso saliente y ventana sobre él, con gracioso guardapolvo en la parte superior de ésta, como las demás ventanas del piso alto.

El tipo de patio pequeño también simple y popular, es parecido a otros que se conservan hoy día en la villa, pequeñas dimensiones impuestas por la estructura de calles estrechas y el escaso fondo del solar.

Antigua Posada o Mesón Calle Mayor, Nº 24.

Este edificio del Siglo XVII se ha conservado en su esencia a lo largo del tiempo. Podemos ver una fotografía del patio interior, correspondiente a la galería cubierta superior que en los antiguos mesones estaba dedicada a las habitaciones de los huéspedes, mientras en la galería baja situaban las cuadras y servicios. Igualmente, como dice el arquitecto Castro Escobar, es digno de recordar porque el inmortal Duque de Rivas, en su obra dramática «Don Alvaro o la Fuerza del Sino», situó en él una de sus escenas. Siendo un edificio de arquitectura popular que merece conservarse, ya que es uno de los que presenta más encanto popular por su simple funcionalismo, sus patios, galerías y distribución, por medio de arcos de medio punto. Su entrada a través de una portada con dintel plano, coronado en la parte superior por una fila horizontal de preciosos azulejos del siglo XVIII., que da a una primera crujía de dos plantas, con simple artesonado de vigas redondas, y a un patio que hoy constituye un rincón excepcional, pues conserva el antiguo pavimento de chinos y ladrillos, simples banco de mampostería y bella estampa de arcos de cal hasta el suelo.

Escalinata en la Puerta de la Villa, Actual Calle Doctor Fleming.

La Escalinata de acceso a un grupo de casas,  que hoy día se conserva en la calle Doctor Fleming, Junto al Ayuntamiento.

Ayuntamiento

Edificio de finales del siglo XIX y primeros del siglo XX, actualmente reformado. Constructivamente es un edificio de dos plantas, con muros de carga sobre los que se apoyan, en planta baja, de manera inusual, bóvedas de arista, y en la planta alta son forjados planos. La fachada es un equilibrado conjunto de dos plaritas y torre del reloj, y dentro de su clásica composición simétrica se ha remarcado su elemento central, que es una portada a modo de frontón partido, sobre la que se sitúa el balcón principal coronado por el Escudo de Armas de la Villa y la Torre del Reloj, que se remata con campana. La reforma se hizo en 1985, quedando las bóvedas de la planta baja.

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